+34 912 18 29 46
806 53 50 34

Historia del Tarot

Catalina Pons

Tarot en la historia

El origen histórico del tarot está rodeado de misterio y conjeturas.
La adivinación se remonta a tiempos ancestrales, y el conocer el destino se practicaba en tiempos inmemoriales.

Mucho se ha hablado sobre los oráculos, la videncia, el espiritismo, la
cartomancia, la quirología, etc …; desde antes, incluso, del Imperio
Romano y la Antigua Grecia. tarot cartas

No se conoce con certeza la procedencia del tarot. Algunos datan su
origen en la época egipcia; otros afirman que viene de Oriente, y otros
determinan que fue en la Edad Media. En sus símbolos se han detectado
influencias tan variadas como ritos griegos, el gnosticismo, el
neoplatonismo, el hermetismo, los cátaros, las antiguas filosofías
árabes e indicas y la cábala judía.

Otros expertos señalan que hay mucha semejanza entre el tarot y el
antiguo ajedrez indio, y otros estudiosos afirman que fueron creados por
cabalistas judíos en Fez, en el año 200.

No obstante, la mayoría de los expertos opinan que la introducción y
difusión del tarot por Europa y Occidente se debe a los zíngaros.

tarot videnciaHan
existido varios tarots desde épocas muy remotas, pero hay una
grandísima semejanza, por no mencionar la palabra equivalencia, entre
todos ellos. Sin embargo, el tarot que más aceptación tuvo fue el tarot
Marsella, compuesto por 22 Arkanos Mayores y 56 Arkanos Menores. El
Tarot de Marsella presentaba personajes enteros y no desdoblados, la
numeración aparecía en la parte superior en romano, y el nombre de la
carta en francés en su parte inferior. La época en que se data se
remonta al Siglo XV. Muy probablemente el tarot fue anterior a los
naipes, aunque están relacionados entre sí. Hay pruebas de que los
naipes se extendieron por Europa mucho antes del siglo XV.

Las apuestas con cartas fueron prohibidas en la Alemania actual hacia
1378, aunque en 1379 fueron uno de los actos más relevantes de un
festival celebrado en Bruselas, y en el mismo año, los libros de
contabilidad del Duque de Brabante (Bélgica) registraron una suma pagada
por una baraja. En 1380, el Código de Nuremberg aprobó las partidas y,
tres años más tarde, fueron autorizadas en Florencia.

Sin embargo, en 1397 los parisinos aún tenían prohibido jugar a las
cartas durante los días laborales.
A finales de la Edad Media, la iglesia, que se oponía al juego y a su
especial énfasis en la suerte, y consideraba las cartas como un medio
para unir a la gente con el pecado, procedió a la quema de muchas
barajas de tarot. El primer ataque conocido fue redactado en 1377 por un
monje suizo. Al parecer, el objeto de sus críticas no fue una baraja de
78 cartas, ni tan sólo las 22 cartas principales del tarot español, sino un
juego de 56, posible precursor de la baraja moderna. En 1450, un fraile
franciscano del nortre de Italia denunció las imágenes paganas que
aparecían en las cartas. Su ataque retomaba la cruzada inicida por san
Bernardino de Siena contra la práctica del juego, generalizada en
Italia. En 1423, Bernardino fue el responsable de la destrucción de una
serie de barajas diseñadas para importantes familias italianas.
La baraja Visconti, creada por Filipo Visconti, duque de Milán, se salvó
milagrosamente de las llamas, y es una de las barajas más famosas que
han llegado hasta nuestros días.